
El pasado miércoles, 19 de
noviembre, en la sede de ANPE Zamora comenzaron a llegarnos quejas de
distintos centros de la provincia y de algunos profesores itinerantes, en las
que se nos informaba de la devolución de las hojas de itinerancia (documento en
el que se reflejan las rutas y los kilómetros realizados cada mes por un
profesor) por parte de Gestión Económica de la Dirección Provincial de
Educación, pidiéndoles una modificación (escrita a lápiz en la propia hoja
devuelta) del kilometraje (ya realizado), correspondiente a alguna de ellas, consistente,
en la mayoría de los casos, en una reducción de la distancia entre localidades.
En otros casos, Gestión Económica enviaba directamente un correo electrónico
indicado cómo realizar las modificaciones en estas hojas de itinerancia. Las
quejas se extendieron al día siguiente, aumentando el número de centros y de
profesores, así como la casuística. En general, esta reducción consistía en
unos dos kilómetros en cada una de las distancias entre localidades. Pero, en
otras, la reducción era bastante más significativa, llegando, incluso, a los veinte
kilómetros en una única ruta. En ANPE comparamos estas modificaciones con las rutas y el kilometraje indicados en el documento alojado en el Portal de Educación, listado por el que se establecen las distancias entre localidades
para, precisamente, tenerlas como referencia a la hora de recogerlas en las
hojas de itinerancia mensuales de cada profesor itinerante o de aquellos que
tienen que realizar algún desplazamiento por motivos laborales. Aquí
comprobamos que, efectivamente, la reducción indicada por Gestión Económica no
coincidía con lo establecido en este documento de carácter oficial. Además, los
compañeros nos comentaban que las modificaciones se realizaban, según habían
indicado desde Gestión Económica, teniendo en cuenta la ruta fijada por Google
Maps, aplicación que no tiene ninguna oficialidad, y, además, marca rutas
diferentes a las establecidas, sin tener en consideración el tipo de vía y solo
la distancia más corta. Rutas, por otro lado, que, al salirse de lo establecido
en el documento alojado en el Portal de Educación, no cubren las compensaciones
en caso de accidente. Es más, a modo de
ejemplo dentro de esta casuística, una de las rutas modificadas tenía paso por
un camino de concentración agrícola.
ANPE Zamora se personificó
el mismo miércoles en Gestión Económica. Confirmaban este hecho, así como las
instrucciones dadas, pero indicaban que había sido una orden dada desde
Intervención de la Junta de Castilla y León. Al día siguiente, jueves, se
mantuvo una reunión con responsables en la Dirección Provincial, indicándonos
estos que no tenían conocimiento de este hecho y que, indudablemente, había que
solucionar este problema, de especial relevancia, en la mayor brevedad posible,
comprometiéndose a informarnos de cualquier cambio o avance. Y así lo han
hecho. Estos días nos han solicitado más información, nos han comunicado los
avances, y, finalmente, este lunes la resolución, que no es otra que volver a
lo establecido. Y es de agradecer, en este caso, la eficacia y la prontitud por
parte de la Dirección Provincial de Zamora en la solución de este
conflicto.

Desde ANPE Zamora
entendemos que se puede y debe realizarse una actualización periódica de los
kilometrajes y distancias entre localidades, pero dicha modificación tiene que hacerse:
- Estableciendo unos criterios consensuados
con los implicados (condiciones de las vías incluidas en la ruta en base a su
estado, conservación y peligrosidad de estas; establecimiento de puntos de
llegada y partida entre localidades; tiempos de desplazamiento …).
- Antes de comenzar el curso académico, ya
que estos cambios también afectan a horarios lectivos del profesorado y
compensaciones horarias que se aplican por los diferentes tipos de itinerancia,
y no durante el curso, cuando todos estos aspectos están ya fijados y
aplicándose. (mucho menos pedir
modificaciones en las hojas de itinerancia de desplazamientos ya realizados).
- Teniendo en consideración siempre las aportaciones
realizadas por los centros educativos implicados y el profesorado, que son
los que realmente conocen las carreteras por las que se desplazan a diario para
poder desempeñar su labor educativa.
- Dentro de unos periodos y plazos adecuados,
con su tiempo para presentar las alegaciones oportunas.
- Reflejando todo ello en un documento oficial
que sirva de referencia y no plantee dudas.
Este episodio nos lleva a
recordar la situación actual del profesorado itinerante en Castilla y León. Esta,
sin lugar a dudas, no es la más idónea, y, nos atrevemos a considerar, desde ANPE
Zamora, como totalmente injusta. Todos conocemos como los gastos de
compra y mantenimiento de los vehículos (seguros, neumáticos, cambios de
aceite, revisiones, …), así como del combustible, han aumentado
considerablemente en comparación a lo que lo han hecho nuestros sueldos y la
compensación económica que otorga la Junta de Castilla y León por el
kilometraje realizado (actualmente a 0,26 € el kilómetro recorrido). Es cierto
que, en base a último convenio suscrito en Mesa Sectorial, el Factor A
(una compensación económica mensual asignada por la itinerancia) ha pasado de 9
€ a 15 € mensuales, pero sigue siendo una mejora insuficiente para los gastos
que tiene que cubrir este profesorado, que no los llega a suplir en su
totalidad. Lo que por un lado se aumenta, por el otro, se reduce: la matemática
nos dice que nos quedamos igual. Y ya no es lo económico, que lo es, porque
este profesorado esta supliendo una función que es de la Junta, la de dotar de
medios adecuados para cumplir el servicio que presta, y no hacerlo a costa de
sus empleados: estos trabajan para ganar un sueldo y no para perderlo (¿Por qué
otras consejerías tienen vehículos propios para sus funcionarios, incluso
conductores, y Educación, con un porcentaje de profesorado itinerante elevado,
no?). Estamos hablando de la seguridad
del profesorado en sus desplazamientos. No se puede viajar por carreteras
inseguras tanto por sus condiciones y mantenimiento, como por otros factores
(alta siniestralidad, fauna, climatología, …). Sí, estamos hablando de que este
profesorado, nos guste o no o lo queramos llamar así o de otra manera, se juega
la vida en la carretera. Estamos hablando de la posible siniestralidad, de esos
accidentes que serán más graves o no, pero que afectan, indudablemente, a la
integridad física y psíquica de la persona y de los que la rodean. Más si en
los horarios los tiempos otorgados al desplazamiento no son los idóneos. Más si
estamos bajo la presión del tiempo (el salgo tarde porque me he entretenido en
clase y no llego a la siguiente). Y volvemos a lo económico, porque, en caso de
siniestralidad, la Junta solo compensa, como máximo y no en todos los casos
(depende de una asignación presupuestaria anual que suele rondar en torno a los 50.000 € para todas las provincias), con el 75% del coste del arreglo del
vehículo. No hablamos ya de las posibles multas, especialmente las de exceso de
velocidad (porque no llego a tiempo a la siguiente clase), en la que puede
inquirir este profesorado, por supuesto, no justificadas (las normas de tráfico
hay que respetarlas por el bien de todos), pero pudiendo caer en esta falta
ante las presiones temporales y de los de arriba (no cumple con su horario),
con los perjuicios económicos, por no indicar otros, que conllevan. Tampoco, volviendo
a lo económico, hablamos de accidentes con consecuencias graves que impidan no
una baja temporal, sino la definitiva, con la asignación una pensión exigua que
no va a permitir vivir supliendo las necesidades que le va a suponer, por
desgracia, su nueva situación. Tampoco hablamos de los cambios de coche
inesperados, el sueldo actual del profesorado no permite, en muchos casos, la
adquisición de un vehículo a corto plazo teniendo en cuenta el precio actual de
los mismos.

Por todo esto, es necesario llevar a cabo un
cambio en las condiciones del profesorado itinerante:
- Aumentar la asignación del kilometraje,
actualmente a 0,26 € por kilómetro recorrido.
- Creación de un complemento económico específico
para el profesorado itinerante.
- Aumentar la compensación fija mensual (Factores
A y B)
- Cubrir el 100 % de los gastos en caso de
siniestralidad.
- Establecer ayudas económicas para el pago de los
seguros del automóvil, que permitan mejora las condiciones de estos (coches de
sustitución, …).
- Ayudas para la compra de vehículos, o
condiciones pactadas para tener mejores condiciones de compra reales con los
concesionarios, así como para la concesión de préstamos destinados a la compra
de vehículos.
- Prestaciones específicas en caso de accidente
que supongan incapacidad al profesorado
Hablamos. Sí, hablamos. Hablamos
de seguridad. Hablamos de integridad. Hablamos de equidad salarial. Hablamos, ahora
sí, de justicia.