No hace falta que nos lo cuenten. Hemos estado allí. Hemos visto. Escuchado. Analizado. Y sacado nuestras propias conclusiones, que concuerdan, además, con las de la mayoría. La residencia de estudiantes de Puebla de Sanabria es un edificio prácticamente deshabitado. Solo tienen uso el comedor (para la comida de unos cincuenta alumnos del CEIP Fray Luis de Granada) y varias aulas de la planta baja en la que se realizan actividades docentes pertenecientes a los módulos de Formación Profesional del IES Valverde de Lucerna. De la mayor parte de los espacios, y la totalidad de las 135 plazas disponibles en las plantas superiores, nada de nada. La sensación cuando entras es algo más que buena. No es lo que nos habían descrito, esa "inhabitabilidad" y la necesidad de una práctica renovación al completo. Llama mucho la atención el orden y la limpieza actuales en un edificio sin uso. El típico olor de unas estancias cerradas sin ventilación regular es prácticamente inexistente. Las instalaciones son totalmente funcionales. Tienen muchos años, de ahí que necesitan cierto grado de reformas, las típicas de ese paso del tiempo, pero desde lo estético, porque la parte funcional está prácticamente toda. En este sentido, otros centros educativos de la provincia se encuentran en peores condiciones, y están en perfecto funcionamiento y a pleno rendimiento. La dotación económica para ponerla en marcha no debería de ser elevada (colchones, somieres y cierto mobiliario como algo inmediato, además de los puestos de personal necesarios para su uso habitual). Y ciertas reformas se pueden llevar a cabo de manera paulatina, no hace falta hacerlo todo de golpe.
La apertura de la residencia permitiría que muchos estudiantes que tienen que desplazarse a diario, con lo que conllevan estos viajes en distancia, tiempo y otros inconvenientes, pudiesen quedarse en Puebla de Sanabria. Ese sería el servicio prioritario. Para aquellos alumnos que quieren residir durante el curso en esta localidad, la oferta de alojamiento para estudiantes es, en estos momentos, prácticamente nula, y la existente, muy exigente económicamente. Además, si se concediesen los ciclos de formación profesional solicitados por el instituto (y denegados de manera sistemática con escasa o ninguna explicación), podrían matricularse alumnos interesados de otras partes de la provincia y de la comunidad autónoma. Estamos hablando del Ciclo Formativo de Grado Medio en Emergencias y Protección Civil y al Ciclo Formativo de Grado Superior en Energías Renovables, muy relacionados con las posibilidades de empleo en la zona y atractivos para muchos jóvenes de aquí y de allá, más cuando su oferta, en el primero por ejemplo, no es muy amplia en otros puntos de Castilla y León (se imparte solamente en Salamanca y Soria). Podría estudiarse la posibilidad de la implantación de estos ciclos o de otros que cumplan el mismo objetivo, es decir, que atraigan alumnado al instituto y que sean acordes a las actividades laborales de la comarca. Lo que es evidente (y lo hemos comprobado en otras zonas) es que, con estos ciclos, una parte de los jóvenes sanabreses podría quedarse en su zona estudiando, pero también se facilitaría que otros, que no son oriundos, viniesen. Además, al ser estudios relacionados con las opciones de empleo de la zona, ese alumnado podría tener la posibilidad de asentarse en su tierra sin necesidad de emigrar (sí, emigrar) a otras zonas de España en busca de empleo. Estabilización que se dice. Estaríamos así revitalizando la zona. Se ha dicho ya, no es el maná prometido, pero ayuda a quitar el hambre, esa inanición que llevará a la defenestración irremediable de la zona, mientras los demás observamos su agonía, que es la propia, porque cuando las barbas del vecino veas cortar...
Al profesorado también le interesaría poder beneficiarse de la residencia. La mayor parte de este, tanto del CEIP Fray Luis de Granada (por no hablar del resto de centros de Educación Infantil y Primaria de la comarca) como del IES Valverde de Lucerna, no residen en la zona, principalmente debido a que sus puestos tienen carácter temporal (interinidades o plazas no correspondientes a plantilla jurídica), o su estancia está planificada solo para algunos cursos en previsión de la concesión de otros plazas en sus lugares de origen. Las posibilidades de vivienda en Sanabria, como hemos indicado anteriormente, son muy limitadas. Por no hablar ya de la escasez de servicios en la zona, un motivo más para que esta no sea atractiva y no se asiente más población de manera definitiva. "La pescadilla que se muerde la cola" atendiendo al refranero popular, ya que lo uno conlleva a lo otro. Volviendo al tema de la vivienda, a su escasez se suman también los elevados precios de la comarca, al ser muchas de ellas segundas viviendas destinadas exclusivamente a los periodos vacacionales. Otras, creciendo en los últimos años, de uso turístico o rurales con precios no equiparables e inasumibles al de un alquiler convencional. Existe también otro porcentaje de vivienda solo disponible para el alquiler en verano, ya que el rédito económico que se consigue así es mayor que el de un alquiler anual a un trabajador. Sobre la vivienda se podría abrir también otro debate que no nos toca a nosotros tratar aquí. Si puedes encontrar alojamiento, este está a unos precios que el sueldo de un maestro o profesor, ya mermado de por sí, no puede asumir con solvencia. Por lo que muchos optan por residir en otras zonas, con un gran desplazamiento diario y lo que ello implica, no solo en tiempo y gastos, sino porque el tiempo atmosférico imperante la mayor parte del año, la fauna local y el estado de las carreteras no son los más idóneos para estos desplazamientos, propiciando y aumentando las posibilidades de sufrir accidentes de tráfico (en nuestro desplazamiento a Puebla fueron dos los ciervos que nos encontramos en mitad de la carretera). El poder quedarse en la residencia facilitaría mucho el día a día de estos profesores. No solo de ellos. Otros profesionales públicos podrían beneficiarse. Dícese médicos, enfermeras, personal forestal... que poseen los mismos problemas que los profesionales de Educación. Otra excusa para abrir la residencia cuando se esgrime este argumento es la incompatibilidad para alojar a alumnado y profesores en las mismas estancias, mucho más si incorporamos otros profesionales no educativos. Pero una buena regulación y control lo haría factible. No nos sirve tampoco esta argumentación.
Conceder los ciclos formativos de Formación Profesional, abrir la residencia con los medios necesarios, aumentar las paradas de tren (además de mejorar otras opciones de movilidad), serían medidas que podrían aplicarse sin demora y sin unos costes elevados, y, sin duda, sus beneficios se verían a corto plazo, y no mucho más allá, sus efectos en la zona.
La otra opción es observar como un edificio más de nuestra provincia acaba por los suelos literalmente. Otro edificio que veremos como se convertirá en ruinas con el paso del tiempo. Poco a poco. Sin premura. Sin Prisa. Otro edificio vacío. Vacío. Quizás la metáfora de nuestra provincia. Quizás la visión de un futuro no tan lejano. Lo peor, otra oportunidad que dejamos pasar, como los trenes que no paran en nuestras estaciones y apeaderos, y, cuando lo hacen, es para llevarse a nuestra gente en un camino de ida, nunca de retorno. Denuncia. Responsabilidad. Reorientación. Acción. Lo demás significa la muerte.
ANPE Zamora va a luchar por la apertura de la residencia y por la concesión de los módulos de formación profesional solicitados. La primera medida va a ser expuesta en la próxima Junta de Personal Docente: realizar una concentración, así como la última sesión de este organismo en el IES Valverde de Lucerna, a las puertas de las instalaciones de la residencia de estudiantes de Puebla de Sanabria. No es una gran acción, pero puede ser un paso (más) para consensuar acciones en el órgano representativo sindical del profesorado de nuestra provincia. Porque un aspecto debemos tener presente: la unión hace la fuerza. Entre todos, como muchas cosas en la vida, podremos conseguirlo, dejando atrás confrontaciones políticas, partidismos, y egos (que los hay) a un lado. La división solo genera pérdida, y más en una provincia tan poco habitada como la nuestra. A partir de ahí, de esa sesión de la Junta de Personal (si conseguimos llevarla a cabo) hablaremos de lo siguiente. En cualquier caso, aquí estamos y estaremos.
Enlaces de Interés:
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