
Hace unos días hablábamos de las movilizaciones que se están llevando a cabo en Extremadura para conseguir la homologación salarial del profesorado de esta comunidad con el resto de España. La participación, según las plataformas sindicales, fue de un 80% (el 42% aproximadamente según la administración: típico baile de cifras). Independientemente de la fuente, tanto los porcentajes barajados como las imágenes proporcionadas por los medios sí muestran un fuerte movilización. Estas protestas continúan aún, con más acciones convocadas en los próximos días (aunque se han aplazado ante la nueva convocatoria de elecciones en esta comunidad para el mes de diciembre), ante la negativa de la Junta de Extremadura de llevar a cabo una reunión donde tratar, con garantías y sin manipulación de los datos oficiales, la negociación de las exigencias puestas encima de la mesa por las principales centrales sindicales, unidas en un único bloque frente a la administración educativa extremeña. En el curso pasado el ejemplo de movilización lo supuso Asturias, con un fuerte movimiento reivindicativo del que se hicieron eco todos los medios a nivel nacional, aunque, frente a la unidad sindical extremeña, aquí primaron más las desavenencias entre los sindicatos, hecho que ha permitido, si no fracasar en la protesta, no llevar, de momento, a buen término las exigencias realizadas.

Movilizaciones el pasado curso en Asturias
Estas experiencias nos permiten obtener distintas conclusiones, pero existen dos, bien claras y definidas, que sean, quizás, las más determinantes de entre todas:
- La primera: una movilización numerosa del profesorado permite afrontar una negociación con la administración con mayores garantías de éxito, más si esta administración es consciente de la determinación del profesorado en la continuación de las protestas y si, además, estas acciones pueden suponer una paralización de los centros y de las actividades académicas.
- La segunda: la unión entre los principales sindicatos. Al fin y al cabo las reivindicaciones principales son las mismas por parte de todos las plataformas sindicales. Sin esta unión sin fisuras ni supeditada a intereses políticos según las afinidades, no es posible conseguir ninguna de reivindicaciones perseguidas.
La pregunta que sobrevuela es la siguiente: ¿Se dan estas circunstancias en Castilla y León?
Hace unas semanas la Mesa Sectorial de Educación de Castilla y León alcanzó un acuerdo con la Consejería de Educación en el que se concretaban una serie de mejoras tanto en lo retributivo como en lo laboral. Pero estas mejoras son mínimas, algunas no alcanzan siquiera a la mayoría del profesorado (las relacionadas con los aspectos retributivos) y se presentan como insuficientes. Los sindicatos dijeron que sí a esta propuesta, entendida como una mejora mínima (menos es nada), pero, a todas luces insuficiente. Si en el futuro inmediato no se alcanzasen más acuerdos, y fuese necesario convocar movilizaciones o paros ¿Cómo reaccionaría el profesorado de Castilla y León? ¿Se sumarían a estas actuaciones de forma masiva? ¿o la participación sería escasa? En cuanto a los sindicatos ¿se conformaría un bloque común sindical ? o, en contra ¿cada uno haría, como quien dice, la batalla por su cuenta?
Representantes sindicales de la Mesa Sectorial de Educación de Castilla y León
(segunda por la izquierda, de azul, Pilar Gredilla, presidenta de ANPE Castilla y León)
El profesorado en Castilla y León no suele participar en manifestaciones o huelgas. Lo dicen los datos estadísticos. No ya solo el profesorado. En general, en cualquier ámbito social, la movilización de los habitantes de nuestra comunidad (y más en Zamora) en actos de protesta de distinta índole es paupérrima. Solo hay que ver las últimas movilizaciones por la eliminación de horarios de AVE en la estación de Otero de Sanabria, con una participación mínima con respecto a la población de la provincia (especialmente en el parón convocado, que no tuvo ninguna repercusión), y con, hasta el momento, ninguna continuidad en las protestas. Volviendo a la presunta movilización del profesorado. Hace unos meses, fomentado por el ambiente reivindicativo creado en Asturias, llegaron a las distintas sedes de ANPE y de otros sindicatos un número considerable de correos electrónicos de profesores exigiendo a las plataformas sindicales mayores actuaciones, y de mayor calado, para conseguir mejoras deseadas en nuestro colectivo, tal y como se estaba haciendo en el Principado. Básicamente, se trataba del mismo correo reenviado (salvo algunas personas que sí aportaban sus propios comentarios) de manera sistemática por algunos profesores. Desde ANPE Zamora contestamos a muchos de estos correos, bien por el mismo medio, o bien de manera telefónica. Salvo excepciones (sí hubo algún compañero que respondió, y uno solo con el que se pudo establecer debate), nadie respondió nuevamente ni a nuestros correos electrónicos ni a las llamadas realizadas. Como conclusión: una acción mínima sí, pero una mayor implicación o profundización, no. Reenviar un correo redactado por otros es muy fácil, implicarse no (y menos con argumentación cuando se requiere). Caer en los mismos estereotipos de siempre ("los sindicatos no hacen nada") también. Quejarse en las salas de profesores, en los pasillos de los centros y en las cafeterías, igual. Pero luego participar, implicarse, reivindicar asumiendo las consecuencias, NO.
Concentración el 11 de diciembre de 2024 en la sede de MUFACE en Zamora
En la última convocatoria de manifestación de ANPE Zamora (realizada también a nivel nacional y regional) junto con otros sindicatos, por la no eliminación de MUFACE y la conservación de los conciertos sanitarios del funcionariado, teniendo en cuenta el número de nuestros afiliados (solo ANPE Zamora tiene alrededor de 600), fue prácticamente nula. Nosotros y del resto de plataformas sindicales de educación y de otros sectores afectados, ya que apenas hubo participación, estando en esa protesta poco más que los representantes sindicales. Mismamente, en esa concentración hubo quejas al respecto de los pocos afiliados, de unos y otros, que estuvieron frente a la sede de MUFACE en Zamora, ante la falta de mayor asistencia (eso sí, se volvía a culpar a los sindicatos de ello a pesar de los llamamientos realizados y de la insistencia del la importancia del asunto). Los que no fueron podrían excusarse de que el tema no era de relevancia para ellos (cada uno considera las cosas desde su perspectiva, teniendo en cuenta que no todo el profesorado está adscrito a MUFACE), aunque las llamadas en la sede fueron numerosas (muchas más que la de asistentes) en esos tiempos de incertidumbre y desconocimiento de lo que iba a pasar con esta entidad pública y con la asistencia sanitaria concertada. Mucha queja, pero, insistimos, nula implicación. Si echamos la vista atrás y valoramos la participación en otras protestas, especialmente aquellas que suponían realizar huelga (con la consiguiente quita monetaria en la nómina correspondiente a la jornada de protesta) observamos que esta ha sido también muy escasa. Si la falta de participación del profesorado es un hecho constatado, son comprensibles las dudas de los sindicatos a la hora de plantear actos reivindicativos, de cara a una negociación con la administración, en los que su éxito depende de una participación masiva, porque, lo contrario, una asistencia mínima, va en contra, precisamente, de la reivindicación. ¿Cómo va a actuar la administración si observa que el profesorado no se suma a las protestas convocadas? Está claro.
En lo que respecta a la unidad de los principales sindicatos, a priori, con sus más y sus menos, existe. Como ya hemos dicho, las reivindicaciones e intereses son los mismos. Pero recordemos que en el pasado se han dado situaciones en que la unidad requerida o bien no existía, o se rompió por el camino, no ya no consiguiendo la reivindicación, sino echando atrás acuerdos que, en principio, estaban ya conseguidos. Por ejemplo, en el caso anterior de MUFACE, algunos sindicatos se sumaron de manera conjunta a la convocatoria y movilización, algunos se desentendieron por completo, y otros, convocaron de manera individual sus propias protestas en fechas diferentes ¿Cuáles son las causas de esta falta de unidad? Son dispares. No compartir la reivindicación (aunque en MUFACE sí se compartía de manera general). Protagonismo diferenciado con el fin de dar mayor visibilidad a unas siglas (que solo lleva a la división en estos casos comunes). Pero podríamos establecer una como principal. Los sindicatos independientes y, además, exclusivos del ámbito educativo, no respondemos a ninguna demanda de centrales generales ni de partidos políticos estén o no en la administración. Otros sí, y lo que por un lado resulta apoyo justo, incondicional y necesario para los intereses del profesorado, por el otro es quita ante las disposiciones de los de arriba en beneficio de otros sectores, digamos, no educativos. Por lo que se hace muy difícil plantear acciones desde la unidad si estas van en contra de determinados intereses políticos, y, si se llevan a cabo, pueden romperse precisamente por estos, dando una imagen, como así ha sucedido en Asturias o en de MUFACE, de falta de consenso y, por qué no decirlo, de ridículo. Lo que está claro es que si en vez de sumar, restamos, las protestas por intereses comunes adquieren escasa fuerza de cara a cualquier negociación con la administración competente.
Concentración el pasado 16 de enero de 2025 frente a la Consejería de Educación
La participación y la unidad, tanto de profesorado como de sindicatos, es imprescindible para conseguir nuestras reivindicaciones laborales. Aun así, puede que no se consiga, pero queda claro que sin ellas, tanto participación como unidad, es imposible. Y aquí el dilema de los sindicatos en Castilla y León a la hora de establecer actuaciones más contundentes que los simples hecho de pegar carteles en los centros o de plagar de imágenes las redes. Porque la duda existe, y es razonable.
¿Soluciones? Hablaremos de estas en otra entrada. Queda pendiente.